martes, 8 de marzo de 2011

El Último Mensaje


Ahora habéis acabado este libro.
Algunos lo colocarán en la estantería; otros meditarán sobre él, pensando en el desconocido discípulo y su Maestro amado.
Una antigua tradición oculta dice que todo lo concerniente a cuestiones espirituales es mejor leerlo siete veces, y solo a la séptima lectura entrará el estudiante en el dominio revelado.
El método ha demostrado ser correcto y práctico.

Si le concedéis el tiempo y la paciencia necesarios, el silencio, a través del Vichara dentendrá vuestra incansable mente, y lo Real se manifestará. No tratéis de acelerar el proceso.
Este libro fue escrito para vosotros, no para el vosotros externo sino para el vosotros real, pues vosotros y yo somos Uno.

A menudo surgen preguntas a las que podemos anticiparnos.
¿Es el Sendero mostrado por unos de los últimos Grandes Rishis apropiado para nosotros?.
Si al leer o escuchar las enseñanzas y las vidas de los genios espirituales vuestro corazón se derrite y sentís que una corriente invisible os atrae hacia ella, sabed que es una llamada. Cuando en tales momentos todo en vosotros se funde en un poderoso deseo de seguir sus pasos, conforme a este Maestro todavía desconocido pero ya amado, de hecho él os está llamando. Es el único modo en que puede llamaros: desde dentro de vuestro Ser. Si véis, como en la brillantez del relámpago, toda la irrealidad del mundo visible, incluyendo vuestra forma temporal, preparaos entonces para el Gran Viaje. Olvidad entonces el pasado y el futuro, solo el presente eterno, inmutable y glorioso tiene que importaros de ahora en adelante.

Si no surge en vosotros un irresistible deseo, entonces vuestro momento no ha llegado todavía.

No quiero ocultar las dificultades que con seguridad se encontrarán en el Sendero. Deberíais saber por tanto que crear el mal en pensamiento, acción o sentimiento, una vez en el Sendero, os conducirá a no pocos peligros.

La purificación del propio corazón es la cualidad que se desarrolla en el discípulo cuando realmente se empeña en el Vichara. El método mismo crea estas virtudes.

Hay más santos  a nuestro alrededor en el momento presente de lo que mucha gente supone. Y no todos muestran signos externos; de hecho suelen tener el aspecto de hombres corrientes y sus modos de vida no difieren mucho aparentemente de los otros hombres, solo un contacto íntimo y si él decide revelarse, dará cuenta de su santidad.

Un sabio Yogui dijo una vez: Si una flor tiene miel la abeja la encontrará. No es la flor quien busca a la abeja.

Igual sucederá con vuestra entrada en el Sendero y en el discipulado de un Maestro. Sri Ramana dijo a sus discípulos íntimos:

"No hay para vosotros otra alternativa que aceptar el mundo como irreal, si es que estáis buscando la Verdad. Y ello por la simple razón de que, a no ser que abandonéis la idea de que el mundo es real, vuestra mente siempre irá detrás de él. Si creéis que la apariencia es real, nunca conoceréis a lo Real en sí, aunque solo lo Real exista".

Esta afirmación anterior es de gran importancia para el buscador. ¿Como puede un discípulo realizar tal condición? . Viene gradual, aunque irresistiblemente, conforme vuestro Vichara procede.
Llegará un momento en que os sentiréis prácticamente como separados de vuestra forma física visible. Al caminar, al hablar y al ejecutar diferentes actividades comenzaréis a sentir que estáis más allá y por encima de la forma que actúa. Es un maravilloso sentimiento de libertad. No existen dudas o temores. Estos momentos son raros al comienzo, es cierto, pero en el curso del progreso llegan cada vez más frecuentemente. Son los primeros rayos de Luz de vuestro verdadero Ser.

Si miráis bien, por todas partes econtramos postes guía en el Sendero. Al darlo todo lo encontramos todo. La paradoja se realiza. La Verdad mística queda probada.

Si somos infelices es por nuestro propio error. No creamos que hay circunstancias o condiciones responsables de las tinieblas de nuestro interior. Es la mente-ego quien engendra esta mentira. Pues no hay limitaciones que conciernan al vosotros real.

Es difícil al principio realizar nuestra separación de la forma visible en el estado de sueño. Pues durante innumerables edades de existencia separadas hemos adquirido el hábito de sumergir nuestra conciencia en la oscuridad cuando nos dormimos. Pero conforme el Vichara prosigue iluminará incluso este bastión de oscuridad a su debido tiempo.

Cuando os zambullis en el mar, os quitáis la ropa. Así tenéis que poner a un lado vuestro yo exterior cuando os zambullís en el Ser durante el Samadhi. Los pensamientos y las emociones tienen que separarse antes de que pueda experimentarse, y entonces todo cae por su propio peso. Como dice Ramana:
"Conociendo  el Ser por medio del Vichara hallaréis que el Maestro está dentro de vosotros".

Ahora puede resultar claro porqué los discípulos del Maestro son siempre conscientes de Su presencia. Todo devoto lo hallará en su propio corazón, incluso aunque nunca lo haya visto. Esta presencia invisible es tan potente como su presencia física.

Hay un poder y una inspiración extraños en las fotografías del Maharshi que equivalen casi a haber estado en su presencia, sólo por eso permitió que se las hicieran.

QUE LA GRACIA DEL GRAN SER A QUIEN ESTE LIBRO ES DEDICADO, ILUMINE TODOS VUESTROS ESFUERZOS.


sábado, 5 de marzo de 2011

Samadhi

Algunos de mis amigos que leyeron el manuscrito, antes de que hubiera acabado este diario bajo el título En Días de Gran Paz, plantearon la cuestión del Samadhi.
Preguntaban: ¿Que es ese estado? ¿Como puede alcanzarse? ¿Que le sucede a nuetra conciencia físico mental cuando estamos en él?.

Puedo responder que el camino más seguro es estudiar las enseñanzas de aquellos en quienes el Samadhi es el estado normal de conciencia. Hay santos así en toda Religión como los hay en la India.

Todo lo que pueda decir acerca del Samadhi concernirá sólo a su forma temporal, pero ésta puede conducir al Samadhi duradero y absoluto.

Maharshi lo alcanzó en la segunda mitad de su vida. Cuando leemos su biografía (Autorrealización , de Marasimba Swami) advertimos que a menudo dice de sí mismo antes de 1930: "entonces no estaba en Samadhi"; pero después de ese año habla de ello como de un "estado natural", normal, permanente, sin interrupciónes, sin lugar alguno para la conciencia físico-mental.

Cuando se alcanza ese estado no ha diferencia entre hablar o callar, moverse o dormir, o llevar a cabo alguna acción visible, pues la conciencia nunca desciende hasta el nivel que nosotros llamamos "normal".

¿Como podemos saber que hemos alcanzado ese estado?.

Conocemos por experiencia dos estados: Estar despierto o estar dormido.
Es un hecho indudable que las experiencias durante el sueño son diferentes a las de la vigilia, considerándolas irreales y sin que tengan significado especial para nosotros. Esto significa que el estado inmediatamente superior excluye al inferior volviéndolo insignficante a nuestros ojos.
El Samadhi no es escapa a esta ley. Su relación con el estado despierto es la misma que la del estado despierto con el sueño.
¿Meditaríais en vuestro estado despierto sobre las cosas que habéis visto en vuestro sueño?.

Lógicamente, desde el siguiente estado, el Samadhi, nuestro estado despierto es visto así mismo como un sueño. Y este es el criterio a seguir para saber si hemos alcanzado el estado de Samadhi.

Parece que el Samadhi termporal tiene tres fases:

La Primera, cuando sentimos que se está acercando. En este estado aun podemos movernos y hablar como de costumbre. Podemos compararlo al madrugador crepúsculo antes de la salida del Sol.
La Segunda puede compararse al mediodía, cuando el Sol se alza en el cielo. Entonces las funciones mentales y físicas declinan, se vuelven somnolientas, y sólo la realidad, independiente de toda forma y condición, amanece sobre nuetro ser y lo ilunina. Entonces sabemos quienes somos, ya no nos identificamos con nuestras personalidades, estamos por encima y más allá de ellas. Respiramos libertad, beatitud y sabiduría.
La Tercera, después de volver del Samadhi, es como el segundo crepúsculo que precede al ocaso. Todavía recordamos claramente la luz, pero su vívida realidad se desvanece gradualmente.
El recuerdo del Samadhi nunca se pierde permanentemente. Todavía somos incapaces de mantenernos en él debido a nuestro imperfecto desarrollo espiritual, pero de aquí en adelante sabemos irrefutablemente que es en verdad la única realidad. Tras experimentarlo incluso una sola vez, somos seres diferentes.

Es interesante advertir que este estado tiene su propio rango de vibraciones, extremadamente sutiles y poderosas. Éstas influencian nuestro entorno. Cuando estamos en el umbral del Samadhi o cuando acabamos de emerger de él, podemos advertir que la gente se comporta y se dirige a nosotros, quizá de modo inconsciente, de modo diferente, aunque no puedan ver más que nuestra persona ordinaria y normal. Y es que cada uno tiene su propio Samadhi latente en lo más profundo de su corazón y algo se le revelará. Es así como el germen dormido del Espíritu responde a las vibraciones del Espíritu Despierto.

Podéis ahora comprender qué ayuda tan tremenda es para cualquiera estar en presencia de un Maestro que ha conseguido la plenitud del Samadhi. Este magnetismo espiritual es el más poderoso elemento que despierta el discípulo. Si captáis este punto podréis comprender mejor las experiencias de quienes hemos estado en la presencia del Maharshi.

No sé en virtud de que ley las palabras del Maestro, cuando se leen y se medita en ellas, son de mucha ayuda para el despertar, así como los lugares en los que residió. Sólo estoy afirmando un hecho, aunque sea incapaz de explicar la base de su funcionamiento.

La contemplación de grandes montañas o del vasto Océano y otras expresiones de poder y belelza de la Naturaleza, también son de ayuda para abandonar nuestro sueño físico por el estado superior. Cuando quiera o donde quiera que, bajo cualquier impulso, podemos escapar de nuestra estrecha personalidad y olvidarnos de nosotros mismos, el germen del Samadhi está presente.

Pero nadie puede alcanzar este elevado estado por curiosidad. Ninguna cantidad de esfuerzo puede ayudarnos. El Samadhi no puede ser encajonado entre los estrechos límites de la mente.
Nuestro motivo, el propósito que queréis conseguir, es el único factor que decide el éxito.
Solo cuando estéis maduros para desear de todo corazón intercambiar todo lo que es transitorio en vosotros por lo permanente y eterno, cuando lo eterno devenga más importante para vosotros que toda la aparente realidad del mundo visible, sólo entonces seréis capaces y estaréis listos para el gran esfuerzo, y sólo entonces se os dará la necesaria ayuda.

El sendero siempre está abierto. Sólo depende de vosotros el que dirijáis hacia él vuestros pasos o no.

Algunas personas creen que la muerte física del Maestro hace el sendero imposible para los novicios. Nada más lejos de la verdad. No podemos discutir esto aquí. Solo puedo aconsejar la lectura del valiosísimo libro Ramana Maharshi el Sendero del Autoconocimiento, de Arthur Osborne, quien pasó algún tiempo en la presencia inmediata de Maharshi.

martes, 1 de marzo de 2011

En el Océano

El tiempo fue maravilloso durante todo el viaje. Solo hay una clase en el vapor, así que sus rincones son accesibles a todos los pasajeros.
Los monótonos días de este viaje de vuelta los lleno con la meditación.

Mi visión del mundo  ha cambiado tremendamente si se compara con el de mis años anteriores. En vez de una entidad extraña y raramente amistosa, veo ahora un cuandro del conjunto, como si fuera una película algo nublada y en penumbra, desplegada ante mis ojos por un poder invisible pero bien real. En este película mi propia persona juega el mismo papel que millones de otros "seres humanos", como se les llama...

He aprendido que exite la verdadera libertad, que es tambíen la felicidad real.
La práctica en la vida diaria consiste en una percepción creciente de que las formas no son reales y de que solo aquello que no tiene forma tiene realidad. Pero el razonamiento no puede crear un concepto así; al contrario, es la detención del pensamiento la que puede hacerlo, y esto es mucho más difícil que cualquier clase de esfuerzo intelectual.
Hay una ley de acuerdo a la cual una vez que dejamos el mundo del pensamiento y paramos el funcionamiento del cerebro, el nuevo estado de conciencia alborea. A mucha gente esta posibilidad le debe parecer absurda, pero hay en nosotros un poder capaz de controlar el cerebro mental y guiarlo igual que guía los movimientos de los dedos de la mano. El secreto reside indudablemente en esta capacidad de detenerlo. Al comienzo es una tarea difícil, pero pronto se convierte en fuente de felicidad.

He hecho las paces con el mundo. Que la paz sea también con él. La paz existe siempre y en todas partes, pero las conciencias no espiritualizadas de los seres humanos, quienes en su ignorancia creen en sus existencias separadas, no ven esta paz. He tenido el privilegio de ver como és un ser humano que alcanza esta paz.

He visto unos ojos que hablaban sin palabras acerca de esta paz. Es imposible olvidar lo que transmitía la luz de los ojos del Maharshi. Y a pesar del hecho de que la distancia física entre mí y el lugar donde todavía están brillando crece a cada minuto; a pesar de la circunstancia de que pronto esos ojos se cerrarán al mundo visible, su lenguaje vivirá en lo corazones de todos aquellos que los han visto. El más Elevado Poder, que brilla a través de Sus escogidos, nunca se agotará. Si se fuera a manifestar en toda Su inexpresable potencia, nos cegaría y nos reduciría a cenizas, sin embargo, nos mira con amor y benevolencia a través de los ojos de Aquellos que, por su increíble esfuerzo, han erigido en El Su conciencia, alcanzándo para siempre la Unión.

sábado, 5 de febrero de 2011

Despedida


Vuelvo del vestíbulo del templo, donde la gente está pasando ante el lecho de Maharshi, como en una procesión. No he tomado parte en ello. Estoy aguardando hasta las 6 de la tarde en que el flujo de visitantes se detiene. Desde las seis hasta las siete y media el Maestro suele estar solo. De aquí que sea el mejor momento para acercarse a él y despedirse.

La noche es excepcionalmente cálida y sin brisa, ni un soplo del acostumbrando viento del este, más frío. La carretera está vacía  y no hay nadie en la puerta del Ashram, sólo varios coches estacionados en su amplio patio.

Reina el crepúsculo en el vestíbulo del templo. Me detengo por un momento a la puerta. Maharshi está sentado en su postura habitual, reclinado sobre cojines y mirando hacia el espacio. Uno de los jóvenes ayudantes está sentado en un rincón, casi invisible en su oscuridad. No hay nadie más en el vestíbulo.

Maharshi me ve ahora y aparece una ligera sonrisa. Me acerco a él, pero todas las bien preparadas palabras de despedida y las últimas peticiones desaparecen de mi mente. Permanece vacía, no hay en ella ni un solo pensamiento.

Saludo y me detengo bastante cerca de él. Me mira a los ojos. Yo me zambullo en la luz de los suyos. No se necesitan ahora palabras. Sé que el Maharshi lee ahora mi corazón. Ha visto cada palabra de mi mente antes de que las reuniera.

En lo profundo de mí se alborota algo de tristeza. Veo por última vez a mi Maestro y amigo, cuyo igual nunca veré de nuevo. Sin embargo una sutil pero irresistible ola de fortaleza fluye de El. Despeja esta nube y penetra a través de todo mi ser. Ahora mi conciencia es pura y transparente. Siento que es así como quería hallarme enfrente suyo.

Veo que de su bello rostro emana una ayuda para que me exprese en palabras. Bien, me digo a mi mismo, lo intentaré si es necesario.

Y comienzo a decirle lenta y claramente que he de abandonar el Asharm y pido su permiso, y después que me da su consentimiento asintiendo con la cabeza, procedo a pedir su bendición. Sus ojos parecen incluso más luminosos, el rostro, expresando una benevolencia sobrehumana, parece volverse más serio. Me da la bendición. Sé que ve mi siguiente ruego, inexpresado aun. No oigo palabra alguna, y sin embargo siento que me está preguntando si me doy cuenta del significado de mi propia oración. Y sin mover mis labios, le doy la respuesta. Todo es tan natural, tan simple, tan real, que antes podría dudar de que me hallo aquí que de esta conversación muda. Sgue un breve silencio.

La última petición que quería expresar es la de que el alumno tenga un signo visible de la Gracia del Gurú. Me habían dicho que Maharshi nunca lo da, pero aquí, ahora, delante de él ¿como podría rehusármelo?.

Tan pronto empiezo mi frase una maravillosa sonrisa viene a alentarme. Inclino mi cabeza y siento el contacto de su mano sobre mi frente y el delicado contacto de sus dedos a lo largo de mi cabeza. Una sutil corriente de poder y pureza pasa a través de toda mi complexión.

Como en un relámpago comprendo que el poder de este momento me sustentará en los años venideros y que su luz brillará siempre en mi vida.

Ya no hablamos más, saludo por última vez. El asiente al modo hindú y me retiro lentamente hacia la puerta. Camino en gozosa paz de vuelta hasta mi celda a través de los oscuros senderos del jardín.
Unos pocos amigos me acompañan hasta mi puerta en perfecto silencio.

La voz interna me dice: separarse del Maestro ya no es posible. Y así ha sucedido.

jueves, 6 de enero de 2011

Meditación


La meditación sólo puede ser llevada a cabo adecuadamente cuando la mente está limpia de todo los pensamientos. Entonces viene el vacío, en el proceso pensante, que es llenado por la verdadera luz proveniente de su fuente.

Si uno se ve bendecido en su caminar a lo largo de la vida por el encuentro con un Maestro espiritual, entonces todo deviene simple y efectivo. Muchos discípulos, en esos precisos momentos de contacto espiritual, le visualizan tal como se le ve en su cuerpo físico. Dicha imagen, viviente y poderosa, es un arma mortal contra la estrategia de la incansable mente. Nada es más efectivo que esto cuando se combina con el Vichara; pero a fin de usar adecuadamente la Autoindagación ha de alcanzarse primero cierta estabilidad y permanencia en la mente.

También han de aclararse las emociones del hombre; con este fin no hay sustituto para la visión de un maestro viviente. De un modo misterioso, el poder de tal visión es inherente también a los retratos del Maestro. Quizá esto sea para ayudar a quienes no pudieron ver su cuerpo físico. La experiencia y la práctica demuestran que pueden obtenerse resultados igual de beneficiosos por la contemplación de dicho retrato. Cuando finalmente se alcanza el vacío de la conciencia y éste se establece firmemente, puede uno entonces acercarse a la verdadera meditación, pero no antes. Entonces la conciencia del verdadero Ser llenará ella misma el vacío. No se necesitan más instrucciones, pues el verdadero Ser se encarga de la labor de guía. Ten tal meditación no hay visiones ni sentimientos. Maharshi previno a menudo contra las visiones extáticas, señalando que nuestra verdadera meta es la conciencia pura, y nada más.

Cuando se alcanza esta condición inevitablemente nos conduce hasta el Samadhi.

Hay signos que indican que nuestra meditación está conduciéndonos realmente hacia el Samadhi, en el que estamos libres de todo pensamiento sobre el cuerpo y el ego, y en el que los pensamientos y sentimientos son aquietados. No vemos nada porque no hay nada que ver. Sin embargo, no estamos en la oscuridad, sino sumergidos en la luz. No podemos verla porque en este estado no hay ni sujeto ni objeto.

La meditación correcta conduce al descubrimiento de este gran misterio. Todos los otros medios mencionados en los diferentes yogas tales como posturas corporales, control de la respiración, y demás, son solo pasos intermedios hacia el Sendero Directo que nos lleva a la cima. Esta consecución hace innecesarios los pasos intermedios. Cuando el tren alcanza una cierta estación, no vuelve uno ya atrás a contar los mojones pasados. Por eso la sintonización con el Ser produce por sí misma las posturas y la respiración correctas y nos hace impenetrables a todas las influencias provenientes del mundo exterior.

sábado, 1 de enero de 2011

Los Últimos Días

 Acabo de recibir una carta enviada desde Madrás, informándome que mi pasaje ha sido inscrito en un vapor que saldrá de Colombo dentro de quince días. Dentro de poco tendré que dejar el Ashram y al Maharshi.

¿Y ahora que?. ¿Volveré a la vieja vida?. Mi mente estaría bien contenta, pero los tiempos han cambiado. Su vida ya no es mi vida. Ahora mi conciencia es capaz de funcionar sin su intermedio, incluso a pesar de él.

Recuerdo bien las palabras de Maharshi: "La mente tiene su papel en el desarrollo del hombre, pero este papel es limitado y sólo puede conducir a un cierto nivel. Más allá de él comienza otro nuevo".

Veo que las armas más fuertes de la mente, la curiosidad  y la pasión por las cosas transitorias no encuentran apoyo ne mí. Nada puede arrastrarme de vuelta a los anteriores desvíos, tanto si permanezco en el Ashram el resto de mi vida como si lo abandono para errar a lo largo del mundo. Esta percepción trae consigo una increíble y abrumadora oleada de gozo.

No he advertido como y cuando me libré del pensamiento y la creencia en la existencia de la muerte, no a través del razonamiento, sino a través de la experiencia inmediata. Solo ahora parezco recordar que en mi subconcienca hubieron intentos definidos y repetidos de imaginarme enfrentando a la muerte, abandonando mi personalidad, y observando que quedaba entonces de mí mismo. Estos ejercicios han demostrado que cuando me deshago del apego instintivo a la forma y condiciones de la vida terrestre, cuando me percato plenamente de que la "cosa" que tiene mi nombre y apariencia en este mundo condicionado es solo un sueño, entonces algo queda, independiente y autosuficiente.

No he advertido que en casi todas las circunstancias, tanto en las felices como en las dolorosas, en el fondo de mi mente existe ahora siempre un pensamiento oculto: "Todo esto no tiene significado real".

No sabía en qué misterioso modo las radiantes vibraciones de la conciencia del Sabio habían estado penetrando en los más oscuros rincones de mi mente, tan limitada, tan estrecha y llena de sombras.

El dolor que sentía hace algún tiempo ante el pensamiento mismo de separarme de Maharshi, ha desaparecido ahora. Algunas de sus palabras me llegan de modo extraño, como respuestas vivientes venidas desde dentro, desde las profundidades de mi propio Ser.

¿Como expresar mi infinita gratitud por la inmensidad de benevolencia y ayuda que se me está dando?. Una vez más el Maestro me dice sin palabras y sin voz: ¿Porqué tienes este pensamiento?. ¿Esperan los padres terrestres la gratitud de sus niños por su amor y protección?.

El mundo no conoce los lazos ocultos existentes entre las chispas de conciencia que en el plano físico toman formas humanas. Hace algún tiempo mi reacción ante ello hubiera sido de rebelión interna y de crítica. Hoy es de silencio.

Este silencio me dice que en todo compañero de aquí abajo habita, el Maestro, y que debería verle en los ojos de todos. ¿Donde quedan ahora las diferencias, cuando se vive en la tierra de la Realidad?. ¿Quien vio nunca allí una sombra?.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Requiem

Suelo dedicar una noche semanal a la meditación como una especie de continuación a nuestra meditación en presencia de Maharshi.

Nunca olvidaré una noche de Julio. 
El periodo de mi vida terrena fue enterrado definitivamente para siempre. 

No realicé entonces que sólo el presente existe, y que volver constantemente al pasado equivale al suicidio temporal.

Recordé un pasaje de un libro basado en la Kabbalah:

"...y el pupilo entró en la capilla de su corazón. Ahí había un altar y en él ardían dos luces. Comprendió que estas eran las luces de su propia vida. Eran él mismo. La llama más cercana era de múltiples matices, pulsando con riqueza de color y emanando un ligero humo. Por el ritmo familiar de sus vibraciones reconoció que eran sus pensamientos y emociones.

"...La segunda luz, más alejada, era incolora, pero sus rayos lo atravesaban todo y compenetraba los matices cambiantes de la primera. Inamovible en su prístina pureza, estaba ardiendo tranquilamente, respirando un paz tan grande como la eternidad misma.

"...Entonces apareció el Maestro vestido de blanco, tomó en sus manos ambas luces e intercambió sus lugares. "Desde este mismo momento mirarás a través de la luz de eternidad sobre la de la vida cambiante, en vez de mirar como has hecho hasta ahora, a través de luz efímera, cosa que hizo difícil la percepción de la eterna..."

Me sumí en la autoindagación, y de repente vi toda mi vida desplegarse ante mis ojos como si de una película se tratase. Los años de mi juventud con su estupidez y la vida impetuosa e instintiva, amores, odios, impulsos nobles y mezquinos, momentos de desesperación, de felicidad. Lo sentí todo como una nube densa y oscura que descendía sobre mi conciencia. En un esfuerzo de voluntad detuve la extraña cadena de imágenes y comprendí sin lugar a duda: todo esto no era yo. Este actor, este escenario y los decorados que le rodean, no eran,  y nunca podrían haber sido Yo Mismo. Ahora podía criticar y ayudar a criticar a otros a "la persona".

La vida ha demostrado ser algo bien distinto de las concepciones corrientes acerca de ella; si, más bien ha demostrado ser la negación de ellas.

Quien quiera que busque salvar su vida la perderá, quien quiera que pierda su vida, la conservará. Estas palabras de otro Gran Instructor, antes misteriosas e incomprensibles, son ahora una brillante y radiante verdad.

El día está empezando, escucho antentamente las melodías de los cantos de meditación, ligándolos a mis presentes experiencias internas. Mi intuición me dice que es aconsejable encontrar puntos de apoyo útiles para cuando sean necesarios en medio de la prisa y el ruido del mundo occidental.

Pero, ya se encuentra el mejor de todos los medios  a mi disposición. Maharshi, cuyo recuerdo mismo trae la paz; Ya no podré olvidar la expresión de sus ojos. Ahora, cuando escribo estas líneas durante las horas más ardientes del día, cuando toda mi vida parece aquietada, una mera palabra acerca de Maharshi basta para evocar su figura ante mis ojos y todos los pensamientos se detienen.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Yo y Tú

A menudo en la meditación experimento el éxtasis de la unión absoluta. Pero este se pierde cuanto retorno a la vida convencional. La causa de ello está en las dudas generadas por la mente.

Puesto que la mente misma es sólo un reflejo en el dominio de la vida condicionada, los símbolos y las comparaciones son adecuados para este fin, y son de hecho el único medio de transmitir algunas ideas.

A la luz de mis anteriores experiencias durante la meditación ofrezco este símil: las personalidades individuales pueden compararse a las hojas de un árbol. Son numerosas, pero su vida común es la del árbol. Este es el origen de su existencia. Las hojas crecen, se marchitan, y finalmente mueren. Pero el árbol no se ve afectado por la suerte de sus brotes individulaes. No tiene hojas favoritas; conoce el papel temporal de ellas, pero ¿conocen las hojas el destino de su madre, el arbol, cuyo período de vida trasciende con mucho el de cada una de ellas?.

Su vida posiblemente dura mientras siguen unidas al tronco madre. Todas ellas se esfuerzan por conseguir más sol y más aire, aunque inconscientemente. No pueden por propia voluntad abandonar al árbol antes de estar maduras, y esta madurez significa la disolución de su forma.

Desde el punto de vista de la hoja, su vida es limitada, sus posibilidades circunscritas, y cualquier esfuerzo por evitar su común destino es en vano. Si tan solo pudiera comprender que la continuidad de la vida del árbol es la única cosa que cuenta; que llevar a cabo fielmente su función es el único modo en que puede aumentar la vida de árbol de quien depende su propio bienestar, así como la de sus compañeras...
Es trágico ver cómo creemos que nuestra separatividad es real, que lo que tenemos es nuestro, y de ese modo no nos conmovemos por las necesidades de los otros. Como las hojas del árbol, en su momento apropiado nuestra cáscara externa deberá marchitarse y morir, y el Ser siempre vivo será atraído de vuelta a su origen. La vida real está verdaderamente solo en Eso.

Ahora mi mente se vuelve más tranquila, pues le han contado la verdad en su propio lenguaje. La unidad realizada es la Vida del espíritu en el reino de lo eterno. La ilusión de la separación es la muerte.

La falta de egoísmo en los grandes seres no está basada en el sentimentalismo y la teoría. Conocen su origen. Cuando Cristo oró por sus enemigos, y cuando Maharshi, golpeado por los ladrones, volvió su otro lado hacia los golpes, conocían la ley. No hubo hipocresía en sus actos. Se daban cuenta de que era la misma vida la que fluía a través de sus atormentadores y a través de ellos. La única diferencia radica en el hecho de que Cristo y Maharshi reconocían su unidad mientras que los asesinos y ladrones no.

En el símil del árbol y las hojas la única diferencia está en la forma y color temporal de las hojas. Así que incluso la comprensión de la ley de la Vida nos obliga a tranferir nuestra conciencia al dominio espiritual, aunque sólo sea por un momento. Si hemos captado con la mente la unidad del espíritu, hemos vivido por un momento en la esfera del espíritu.

A veces somos capaces de captar y realizar el significado místico de las enseñanzas del Maestro, pero la personalidad, que no tiene en cuenta al Ser, olvida estos importantes momentos demasiado fácilmente.

"El camino es largo. Estoy lejos del Hogar"


viernes, 17 de diciembre de 2010

Extractos de correspondencia desde el Ashram


Estos son algunos extractos de correspondencia que escribí a algunos amigos interesados en la búsqueda espirtitual pero que no podían ir a India a ver al Maestro.

Obstáculos a la verdadera realización del Ser

"Son tu mente vagabunda y tu pervertido modo de vida", dice Maharshi en su Evangelio. El egoismo y la identificación de ti mismo con el cuerpo físico son las raices de la ignorancia, te impiden entrar en el sendero y realizar tu Vichara.
"Soy este Señor X, de cierta edad, apariencia, posición, nacionalidad, profesión etc., he nacido y debo morir". Todo esto debe desaparecer antes que te encuentres con la respuesta a tu Vichara.

Soy cristiano y creyente. Soy incapaz de meditar. Solo puedo rezar. ¿Que consécución es posible para mi?.

La consecución es la misma para todos, pero los caminos pueden verse como diferentes. Todos los santos de todas las ceencias son hermanos en el amor y la realización de Dios. Que nuestras oraciones no sean egotistas, y recordemos siempre que el Señor sabe mejor que nosotros cómo regir su Universo. Por lo tanto, Él no necesita nuestras sugerencias sobre el asunto. Trata de hacer perfecta tu conciencia. Ese es nuestro único objetivo.

Entrega

La entrega es un estado de conciencia condición del discípulo. Cuando el discípulo realiza que su "ego", su personalidad, es sólo un pequeño rizo sobre la superficie del Océano infinito del Ser, que es la realidad, comienza deliberadamente a apartar de él su atención, y trata de sumergirse en ese "todo" que generalmente toma la forma del Maestro. Es por ello que la entrega al Maestro es un paso necesario hacia la meta última.

Amor

En el duro sendero hacia la realización cualquier concepción mental de la verdadera meta, pese a lo sublime y elvada que pueda parecernos, demostrará ser insuficiente, pues está llamada a desaparecer junto con la disolución de nuetras mentes individuales. El hombre que se esfuerza en el sendero que conduce a la realización sabe cuanto necesita de este poder motivante del amor para superar los obstáculos.
Solo el reflejo de la verdad misma puede ayudarnos. El amo es este reflejo. Y la forma más elevada del amor que nos es accesible es el amor hacia el Maetro. El Maestro no puede acercarse a un discípulo que no le ama, como la luz no puede penetrar en una habitación sin ventanas.

El Maestro

Dices saber que sin Maestro no hay Sendero y me preguntas a mí que estoy ahora a los pies de Bhagavan. "¿Como se realiza esta verdad en su presencia?". Si pudieras vernir aquí y sentarte bajo el techado de bambú que se extiende sobre el lecho de Maharshi no sería necesaria respuesta alguna. Tienes algunas fotos de la colina de Arunachala, pero admitirás que no es lo mismo que si fueras y escalaras la colina por ti. Lo mismo puede decirse de la presencia de Maharshi.
Someteos a mí y yo derribaré la mente, dice Maharshi. Estas palabras del Santo pueden ser la mejor respuesta a tu pregunta.
Cada vez que me sumerjo en el pensamiento de Bhagavan ninguna otra idea no deseada puede introducirse en mi mente. El hábito de incubar y alimentar pensamientos está siendo reeplazado por una calma y una paz de la mente inconmovible. Pero esto no es suficiente para el Vichara. He hallado que son de considereble ayuda las largas y fría meditaciones sobre el origen del proceso pensante, y sobre la curiosidad como fuente de los pensamientos.
Luego reconocí que ningún pensamiento puede ayudarme. Somo simplemente embaucados por nuestra mente, que sugiere la idea de la necesidad de pensar. Esta sutíl mentira es difícil de erradicar y de explicar, pues somos incapaces de detener el proceso a voluntad, a no se que estemos hasta cierto punto en ese estado de conciencia que se extiende más allá de la mente. Esta conciencia superior, el misterioso Samadhi, es el objetivo mismo de todos los que buscan.

Samadhi

Hay pocas descripciones del transcendente estado de éxtasis espiritual llamado Samadhi. Maharshi dice breve y claramente: "En el samadhi existe el sentimiento de yo-yo o yo soy, sin pensamientos. Pero ninguna descripción de este estado puede ayudarnos a su consecución. Cuando el samadhi llega, la gente suele asombrarse de cúan falsas han sido sus ideas mentales sobre él.



En su atmósfera de Luz y Paz siento que realmente solo hay un gran Corazón, del que el Sabio de Arunachala habla tan a menudo. Por tanto, mis corresponsales, distantes en el espacio, están realmente más cerca de mí ahora que cuando yo estaba en su presencia física inmediata.


lunes, 13 de diciembre de 2010

El Poder que hay en Nosotros

"Si la verdad suprema permanece desconocida, el estudio de las escrituras es estérial; incluso si la verdad suprema es conocida, el estudio de las escrituras se vuelve inútil"

Estas palabras de Sri Sankaracharya son de mucho valor para aquellos que se han desanimado por la lectura de demasiados libros de filosofía.

Los que están haciendo un progreso real en el sendero saben que el proceso realmente se invierte. Cuando alcanzamos el reino de la realidad o del espíritu, entonces todos los términos y procesos devienen claros; pero nunca anrtes. La vida de Sri Maharshi es un excelente ejemplo. De joven no sabía casi nada de las escrituras hindúes. Pero luego lo comprendió todo fácilmente y pudo dar explicaciones incomparables basadas en su propia sabiduría. Este es el proceso natural.

Esto no quiere decir que leer sea inútil. Conforme la sabiduría interna crece en nosostros hallamos un gran apoyo en las escrituras, pues describen lo que estamos experimentando por nosotros mismos.

Cuanto más lejos llega el discípulo, menos complicada se vuelve su mente. Podemos reconocer la extrema simplicidad de las palabras de Cristo, Buda, Maharshi, y todos los grandes instructores de la humanidad. Comparadla con la de los modernos filósofos de Oriente y Occidente.

A fin de pasar de este vida de sueños de una personalidad-ego separada a la existencia real como Ser, necestamos de la Luz de la verdad en Sí misma, no solo su descripción.

Sri Maharshi, al darnos una fórmula de vida bajo la forma moderna del Vichara, puso en ejecucíón la vieja verdad de que incluso una sola máxima de un verdadero Maestro, si se pone en práctica, es suficiente para conducir al aspirante hacia el beatífico fin: la consecución.

Un poder omnipotente aunque desconocido yace latetne en cada uno de nosotros. Este poder ha de despertarse. No es en modo alguno uniforme en sus manifestaciones y al discípulo le parece que tiene diferentes aspectos: Bhakti, Janna y demás.
Algunos de nosotros sabemos que no hay nada que pueda compararse con la gracia de la presencia del Maestro para hacer que este poder universal nos esté disponible. Y la ayuda indirecta de su ayuda ha sido experimentada por muchos que es esfuerzan por conocer la verdad última, por entrar en el mundo interno de su amado Gurú.

Este poder le permite al hombre someter su inquieta mente. Le da por fin esa maravillosa certeza interna de la que surgen el silencio y la paz.
La mejor forma de ayuda para un buscador es aquella con la que no se abrumado de enseñanzas, dogmas y definiciones. Hay un método mucho mejor, el silencio.

Este poder universal antes mencionado se encontrará en su debido curso, y no haya posibilidad de error. Es único, y próximo al corazón de cada hombre. Puede uno fiarse de él para llevar a cabo cualquier tarea. Lo descubrireís por vuestro propio esfuerzo. No hay nada separado de él, pues el núcleo mismo de vuestro ser, lo último: la meta siempre presente, el único amigo verdadero y eterno.

El Gran Rishi dijo: Cuando un hombre reconoce por primera vez a su verdadero Ser, surge algo de sus profundidades... Y este algo se posesiona entonces de él. Está al otro lado de la mente. Es infinito, divino y eterno...

Los fenómenos que vemos son curiosos y sorprendentes, pero no caemos en la cuenta de más maravilloso de todos, a saber, que una y solo una, fuerza ilimitada es la responsable de todos los fenómenos que vemos, y del acto de verlos.

No fijési vuestra atención en todas esas cosas cambiantes de la vida, la muerte y los fenómenos. No penséis siquiera en el hecho mismo de ver o percibir sino solo en aquello que ve todas estas cosas, aquello que es responsable de todo ello...Tratad de mantener la mente inamovible fija en aquello que es quien ve.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Dios

Los pensamientos acerca de Dios me llegaron tras una larga estancia en el Ashram, al final del periodo de silencio.

Las creencias impuestas sobre nosotros y asimiladas desde nuestra infancia, como la de un Altísimo antropomórfico, no fueron transformadas tan fácilmente en concepciones menos ingenuas y más profundas. A pesar de haber rechazado las formas más groseras de los prejuicios religiosos, en presnecia del Maharshi esto demostro ser bastante insuficiente.

Estando cerca de él se siente la presencia de Dios como una cuestión de hecho y no se necesitan pruebas o argumentos. El sabio repite continuamente que Dios solo puede ser conocido subjetivamente, nunca como algo externo a nosotros, sino más bien como nuestro núcleo o ser más interno. Dice: Todo los sistemas filosóficos y religiosos pueden conducir a los hombres sólo hasta cierto punto, siempre el mismo: a la concepción emocional-mental de Dios. Lo que merece el nombre de verdadera consecución cae más allá de esto. Deberíamos experimentar a Dios de un modo más realista, cada día, cada minuto, cada segundo. Deberíamos sentir que estamos en él, esa es la verdad. El es el principio básico de todo cuanto vemos y experimentamos.

Que él mora en Maharshi, así como en cada uno de estos primitivas aldeanos darvinianos que se sientan en el vestíbulo, cuyos procesos de pensamiento son infantiles si se comparan con los del Brahmín que se sienta a su lado. Que él esta en la refrescante brisa vespertina así como en los negros mosquitos zumbones y toda clase de monstruos del mar profundo que despiadadamente se devoran entre sí, y que nada, absolutamente ninguna cosa queda fuera de su conciencia.

La inquebrantable paz del maestro, la paz nunca perturbada ¿no tienen acaso su origen en un conocimiento experimentado de estos hechos?. Siendo así, nada de este mundo puede ser ajeno a mí, ni puedo estar nunca solo. Y usualmente es esta soledad la que aterroriza a la gente.

Aun así, la verdadera vida comienza solo cuando se rechazan todas las formas, se  transcienden todos los pensamientos y sólo queda el Ser Real. Pero este Ser no tiene nada en común con lo que se llama yo, sobre este plano físico de existencia.
Mouni Sadhu, este ilusorio yo, se sienta ahí abandonado junto a la columna habiendo tomado su vida el modo vegetativo. El Ser real es algo infinitamente más grande, más sutil y libre. Está en todo y todo está en El. Eso es Dios.

Cuando comprendemos eso, comenzamos a ver que en verdad todo ser busca, aunque inconscientemente su origen. El amor y la devoción hacia el Uno nacen entonces espontaneamente, sin hacerse preguntas, con plena conciencia de que éste es el orden natural de las cosas, que todo es como debería ser.

Todo cuanto puede decirse acerca de las etapas de nuestra búsqueda de Dios, está contenido en el silencio. Sería más sabio sumergirnos en el silencio que escuchar o leer experiencias de segunda mano. Dios nos habla en el silencio, pero raramente permitimos que nos llegue el silencio, o escuchamos el silencio para que El hable.

Me doy cuenta de que el Santo que está ahora frente a mí habita permanentemente el orbe de la luz. Esta luz es enteramente diferente de cualquier luz física que conozcamos, se vierte incluso a través de los párpados cerrados.

Mouni Sadhu, que fue dejado por mí ahí abajo, junto a la columna del templo, tiene sus ojos cerrados y no puede ver nada. No emite sonidos y es sordo como un cadaver.

...Oigo como en una gran distancia el gong del Ashram.

martes, 7 de diciembre de 2010

Los Ojos de Maharshi

Durante el darshan no hay nadie entre mí y el lecho de Maharshi por lo que puedo contemplar sus ojos sin obstáculos.

Al principio carecí del suficiente coraje de mirar fijamente al rostro del Sabio, mi intuición me  susurraba que esos ojos veían mucho más lejos que los ojos humanos ordinarios, lo que significaba que todo el contenido de mi ser yacía abierto ante su mirada. Necesité algún tiempo para librarme de este sentimiento de timidez.

En pocas semanas todos los obstáculos desaparecieron y una "confesión" muda, aunque mil veces más eficaz, se convirtió en práctica diaria en mi contacto interno con Maharshi.
Tuve que aprender la "completa franqueza", pues sin esta cualidad no puede haber ningún acercamiento espiritual directo al Maestro.

La vida Luz y la vida fluyen constantemente a través de los ojos de Maharshi con una majestad y una intensidad inimaginables para quienes no los han visto. Las amplias y oscuras pupilas están siempre llenas de luz resplandeciente. Incluso en sus fotografías esta extraordinaria intensidad de luz es advertida por todo observador cuidadoso, incluso aunque pueda no saber a quien representan.

Un chorro de paz poderoso aunque dulce, fluye de esos ojos. Fulgen con perfecta comprensión de todas las debilidades, defectos y dificultades internas de quienes miran dentro de ellos. Hay también en ellos una sonrisa de indulgencia por todo el mundo de alrededor, por todos nosotros que estamos aquí y somos representantes de la "gran ilusión".

Los ojos de los otros que, como yo, nos encontramos en el vestíbulo, no reflejan siquiera un fragmento de su luz en comparación. Se que no es justo hacer estas comparaciones, cada uno es lo que puede ser, y la vida es la misma en cada uno de nosotros, no obstante no puedo evitar sentir esta diferencia cuando quiera que miro a los ojos del Santo y luego a los de los demás.

El Altísimo se manifiesta en todos y en todo ser viviente, pese a lo bajo que pueda parecernos su nivel. Está presente en la planta y en el insecto, en la serpiente, en el animal y en el hombre. La diferencia está sólo en el grado y perfección de su manifestación.

Una corriente extraña, nueva y poderosa se despierta en mi conciencia. Con expectación estoy tratando de mantener mi atención por encima del océano de pensamientos cambiantes. Parece como si escuchase el susurro: "Persevera y hallarás la respuesta" . De repente llega la luz. Es como un relámpago de tremendo poder. Quedo aterrorizado por un momento ante la realidad vista.

No hay esperanza alguna de poder transmitir en palabras a otros esta visión. Pero ahora estoy en condiciones de decir:

     "Sé quien mira a través de los ojos de Maharshi"

jueves, 2 de diciembre de 2010

Aparte de la Mente

Algunas noches, cuando la luna vierte su luz sobre los silenciosos senderos, vengo desde mi habitación y me siento tranquilamente sobre la limpia y bien barrida terraza que hay alrededor del templo del Ashram. El sitio es adecuado para la meditación porque el Maestro está a solo unos metros. Entre las muchas cosas aprendidas a sus pies hay una de abrumadora importancia.

Hace cuatro años cuando leí el relato de Paul Brunton sobre un estado de conciencia extático que experimentó en presencia del Gran Rishi, describiéndolo como algo aparte de la mente pensante, era para mi un enigma. ¿Como podría uno estar aparte e independiente de su propia mentalidad?. Ahora he comprobado por experiencia que es posible.

Tras la experiencia descrita en el capitulo XXIII, (El Darshan Recomendado), realicé que podía estar separado de mi aparato pensante, y que mi conciencia o percepción de existencia no se había desvanecido ni mucho menos. La vida fluía sin obstáculo, aunque la mente careciese de pensamientos, y sin embargo todo proceso de pensamiento es producido a partir de ella.
Esta es una de las iniciaciones más elevadas a través de las cuales se pasa cuando se está en presencia del Maestro.

¿Puede el hombre corriente detener su máquina pensante cuando lo desea?. ¿Usa un hombre una máquina que es incapaz de controlar?. ¿Que es lo que está haciendo la humanidad?.

La mente, ese poder tan sutil y esencial del que disponemos antes de descubrir nuestro verdadero Ser, permanece fuera de control y con un interruptor desconocido. Nos conduce a donde ella quiere, a menudo por falsos atajo y por desvíos. Pero nuestro verdadero Ser lo sabe todo. Los primeros rayos de su Luz me dieron el control de ese "misterioso" interruptor. Ahora la duda y la incertidumbre han desaparecido.

Ahora mis ojos están abiertos y veo las plateadas aguas del estanque del Ashram, mis oídos externos escuchan los apagados gritos de búhos lejanos, pero todo está fuera de mi conciencia. Me percato de que mi ser físico está en contacto con el mundo externo, pero adentro el "verdadero Yo" reina en la quietud. No aceptaría cambiar toda la riqueza del universo por esta quietud. Sé que son los cimientos que no se perderán cuando el mundo de los sentidos se derrumbe. 

Esta quietud no tiene deseos. Es independiente de todo. Cuando se apodera de los primeros planos de mi conciencia, todo lo que una vez consideré como yo mismo se desvanece. No puede vérselo por la simple razón de que en ese estado solo "ello" existe.

Una extraña condición empieza a desarrollarse en mí. Miro a Mouni Sadhu como a un objeto, un cascaron que se sienta y respira, circula sangre por mis venas. Veo muchos pensamientos alrededor de la mente, pero la quietud y el silencio, impiden la invasión.

Sé que la próxima etapa de conciencia me llevará al desvanecimiento de este mundo visible. Sé que no puedo perder esta conciencia de "Corriente del Yo" en mí, nunca más.

La persistencia en este estado no implica esfuerzo, pero curiosamente sé que para mi contraparte visible supone un gran esfuerzo, y sobre todo para mi cerebro. Siento que está literalmente en tensión bajo el poder vibratorio de estas corrientes de conciencia. Así que debo retornar de este reino del silencio. Pero la percepción de él, aunque tenue e imperfecta, todavía permanece tras el retorno.

La percepción de esta corriente es el poder que hace posible que estas experiencias de más allá de la mente sean transmitidas y expresadas sobre el papel. El hecho es difícil de transmitir, pero saber que la mente no "soy yo" es la fuente misma de esta capacidad. Dicho simplemente, si puedo ordenar a mi pensamiento involuntario que se detenga, y puedo ver la ejecución del hecho, entonces quien da la orden soy Yo. La ecuación se resuelve. La misteriosa y desconocida entidad Yo es así hallada.

La presencia del Maestro la siento incluso cuando no puedo verle.  Estoy lejos del vestíbulo. ¿Como puede ser esto?. Porque el Maestro no es el cuerpo que veo cada día recostado sobre el lecho. El es esa quietud, el silencio mismo en el cual me realizo. Este conocimiento me trae inmediatamente la paz, pues no es un conocimiento de la mente, es la verdad misma. Una descripción de la verdad no puede ayudarnos, ha de ser experimentada. Es por ello que perdí todo interés por libros escritos por quienes no han experimentado ellos mismos la verdad.

La verdad es la vida. Nunca se separan. Así que debo decir adiós a mis viejos compañeros , los libros, pues ya no pueden ayudarme.

martes, 30 de noviembre de 2010

Iniciaciones

Cuando en presencia del Maestro nuestra mente deja de ser un obstáculo para ver la realidad, sobreviene el amanecer de una nueva comprensión intuitiva de toda la enseñanza espiritual dada en el "lejano" pasado, así como en nuestros propios días, por quienes han realizado ellos mismos la verdad.
Veo que hay tantos senderos como conciencias manifestadas en una u otra forma de vida existente.
Un amigo mío expresó una vez la opinión de que hay muchos modos de aproximarse al ser uno, y que toda lección conduce finalmente hacia la verdad. Ahora veo el malentendido básico y trágico. ¿Que es lo que tenemos que saber?. ¿Acaso las innumerables variedades de formas materiales o nuestras reacciones individuales a ellas?. Está claro que tal proceso de adquirir el conocimiento nunca halla su cumplimiento; puesto que toda forma manifestada corresponde a algún pensamiento; cada pensamiento es acompañado por una nueva forma, otro tema para nuestro examen y nuestro "conocimiento".

¿Por qué la gente no puede comprender esta verdad tan simple?. No hay, ni puede haber, esperanza alguna de adquirir un conocimiento objetivo acerca de todas las formas de existencia, y no puede haber fin a tal empeño.
Maharshi dice: "Tratar de conocer las formas que existen en el tiempo y el espacio sería tan insensato como que, un hombre, que acaba de afeitarse y cortarse el pelo se preocupe por el destino de cada uno des sus pelos".

El pasado es un ilusión de la imaginación transitoria; nunca puede volver, ni repetir su significado para quienes fueron una vez sus actores. En este hecho descubrimos porqué y cómo los seres humanos están expuestos a incrementar tanto la amargura y el sufrimiento de sus vidas. Siempre están mascando las experiencias pasadas, que ya no existen, perdiendo así el significado del ahora. El autoconocimiento, detiene estos desorientados errabuendeos. 

Sé que el tiempo y el espacio no existen para el Sabio ante el que me encuentro ahora, y veo en este hecho una gozosa esperanza para mí. Esto es una iniciación.

Conozco la vida de Maharshi con todo detalle. Cuando el joven Ramana leyó la historia de los sesenta y tres santos del cultivo Saivita, surgió espontáneamente  dentro de su corazón la firme determinación de convertirse en uno de ellos. De modo semejante, cuando se ve a Maharshi el único deseo que queda en nuestros corazones es volvernos como él. Un poder que no puede compararse a nada en el mundo, nos obliga a ver nuestra meta más elevada y final en unirnos con la conciencia del Sabio. Y por un momento esta visión deviene realidad. Pues el silencio es uno solo y omniabarcante. Toda vida se sumerge en El, asi como todo lo que está más allá de esta vida.

Las palabras de uno de los místicos occidentales menos conocidos son realmente veraces cuando dice que Dios y la verdad son tan simples, y al mismo tiempo tan deslumbrantes, que si El quisiera manifestarse en todo su esplendor, ningún planeta podría soportarlo, sino que sería instantáneamente convertido en cenizas. Puede ser una alegoría, pero sé que contiene una verdad mística. Es una iniciación.

Aquí, a los pies del Sabio, he hecho las paces con el mundo. Ha dejado de ser un gigante extraño, incomprensible en todos sus interminables laberintos. Y aquellos que veo como hombres ya no aparecen como seres separados y ajenos, pues el mismo principio interior e inmutable que reside en mí mora también en todos mis hermanos. Este sentimiento se despierta practicando la instrucción de Maharshi: "Cuando te encuentres con alguien piensa profundamente en esto: es Dios quien mora en este cuerpo".

Entonces viene la iniciación para siempre.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El Darsham Recomendado

Es la meditación matinal. El vestíbulo del templo está lleno. Veo muchas caras nuevas.
En esta peculiar atmósfera de la India es fácil comprender los sentimientos de quienes se reúnen alrededor del Santo, que se marcha...
Una cosa es clara: decimos adiós a Maharshi, cada uno de acuerdo a su propia capacidad. La forma en que se haga no importa. Todos estamos unidos a los pies del Maestro en adoración y silencio.

Cerca de mí veo un caballero europeo. Mira al Maestro con cierta inmovilidad, como si tratara de grabar para siempre sobre su mente los rasgos de Maharshi. Parece percatarse de que es la última vez que verá la faz del Gurú. También Yogui Ramiah está inamovible en contemplación está sentado a los pies de su Maestro. Una dama anciana, está mirando fijamente a Maharshi con expresión de iluminada devoción pero también de desesperación como con una suerte de revolución interior.
¿Y Maharshi?. Tras esta nueva operación está más delgado que nunca; los rasgos parecen transparentes, el color de su rostro más bello, como si no hubiera en el nada terrestre. Una estatua, una abstracción encarnada. No, es el espíritu, el cual, desde la esfera de la materia, retorna a su propio reino, y que solo de un modo muy suelto y muy sutil  está en contacto con lo que vemos como cuerpo físico del Santo.

Su paz compenetra todo lo que nos rodea. Ya no hay problemas sin solución, ningún deseo sin cumplirse, no más movimientos en mi conciencia. Ahora me resulta claro que no hay necesidad de pensar, como antes creía; pues pensar es una cosa innecesaria y carente de finalidad.
¿Que es lo que me importa ahora?. ¿Que es lo que sucede?. ¿Donde está aquel hombre que tenía tantos pensamientos?. Todo esto parece ahora tan lejos de "Mi". La Luz se vierte ahora con tal abundancia que todo es inundado por ella. Los ojos abiertos solo ven Luz. Sé que esta forma, ahora tan ajena a mi, no parece ya respirar. Ante esta Luz los límites del pasado y del futuro se están desvaneciendo. Ante la apertura del gran pórtico del ahora paso a la felicidad de percatarme que el tiempo no existe ya. Como en un relámpago llega a mi memoria las palabras del Apocalipsis de San Juan: "...que ya no habrá tiempo".

Si, ahora caigo en la cuenta de que la vida verdadera es independiente del tiempo, y que si todavía vivimos en el tiempo ésta no es la vida real. La resurrección, ese insondable misterio, deviene una verdad realizada, aquí, ante esta Luz invisible.
Todo es ajustado, unido, correspondiéndose uno al otro en plena armonía. Solo las palabras fallan al expresar lo que se ve. Meros fragmentos quedan en el cerebro, que sirve como medio de reunir estos fragmentos y transformarlos en pensamientos y palabras coherentes. Pero entonces ya no estamos "ahí"...

Cuanto dura esta nuevo estado no lo sé. En este estado no existe el pensamiento acerca de ello en absoluto, y la certeza intuitiva de que, tan pronto como permita entrar en mi mente siquiera un solo pensamiento, caeré de vuelta "aquí", adonde no quiero volver, me ayuda a permanecer en esta contemplación.

Ahora me encuentro a mí mismo sentado junto a una de las columnas del vestíbulo del templo, mirando casi con asombro a cuanto me rodea.
El estado de silencio y paz interiores continúa todavía. Entonces, entre el humo violeta del incienso, el rostro de Maharshi emerge ante mis ojos. La misma mirada inmóvil que contempla el vasto más allá, pero con una diferencia: parece que al mismo tiempo esté mirando también a mi ser Interno y viendo lo que experimenté hace un momento. Si, estoy seguro de que sabe lo que pasó. ¿Quien más podría saberlo excepto Maharshi?. Puede que haya sido invitado por un momento al país en el que él habita permanentemente.

Ahora una muda pero intensa plegaria surge como un rayo de todo mi ser: "Maharshi, llévame allí", "permíteme vivir siempre en esa tierra". Ya no me importa este mundo ilusorio. Gustosamente pasaré a través del pórtico de la muerte si ésta es la condición.
Veo que ahora me está mirando y que hay un respuesta en sus luminosos ojos. Sé que todo es y debe ser así para lo mejor. Todo llegará a su debido tiempo, igual que se necesita tiempo para la maduración de un fruto.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La Corriente del Yo

 Aparte del Maharshi mismo, éste es un fenómeno sumamente místico. Es difícil describirlo en lenguaje no técnico. Si aceptamos el hecho de que en la naturaleza no hay pérdidas de energía, debemos comprender que las fuerzas espirituales generadas por las meditaciones y radiaciones del Samadhi del Maestro deben crear un reservorio de energía espiritual. Los discípulos íntimos de Maharshi supieron esto hace unos treinta años. Lo llamaron "La Corriente del Yo". Adjudicaron a este poder suprafísico diferentes fenómenos que ocurrían en el Ashram, curas espontáneas de enfermedades, iluminaciones espirituales, y cambios repentinos en la dirección de sus vidas. Maharshi mismo raramente habló acerca de fenómenos mencionados por sus devotos. Parecía como si ignorara todo esto.

Se halla dentro del dominio de las leyes naturales que un poderoso magnetismo espiritual como el creado por el Gran Rishi no pueda dejar de producir efectos sobre nuestra conciencia al sintonizarla con su poderosa radiación.

Un día estaba yo buscando un método, aparte del Vichara, para facilitar mi sintonización con mi verdadero Ser. Entonces me vino una diea. ¿Porqué no tratar de aprovecharme de la corriente?, pero ¿como?. Concentrando toda mi atención sobre dicho problema comencé intuitivamente a repetir, como un mantram, las palabras "Corriente del Yo", "Corriente del Yo", sin saber que es lo que me obligaba a hacerlo. Inmediatamente una corriente de poder entró en mí, llenando exactamente la necesidad cuya satisfacción buscaba. Ahora todo cambió. La resistencia de la mente se vio barrida. El mundo físico se retiró de la pantalla de mi visión como una película rota. Entonces me llegó el estado de conciencia que he descrito en otros capítulos.

Posteriormente caí en la cuenta e que no era necesario usar la corriente mística solamente para lo fines arriba indicados y que su utilización en cuestiones menores podía también ser de ayuda. Toda perturbación de la mente puede ser acallada con ella. Pero la intuición me advierte que no se use se reservorio de fuerza demasiado a menudo y sin discriminación.

¿Que condiciones se requieren para que uno entre en contacto con la "Corriente del Yo". Saber que la corriente existe; creer en su efectividad como parte de la actividad del Maestro y desear servir a una causa que lo merezca. Nunca pregunté a mi maestro al respecto. Parecía una cosa demasiado trivial para hablar de ella, siendo así que su trabajo se realizaba siempre a un nivel más elevado. Sin embargo arroja luz sobre los métodos por medio de los cuales han ejecutado sus tareas aquellos que han marchado por delante nuestro.

La Corriente del Yo existe. Constituye una gran fuente de poder de la que podemos extraer éste, para producir resultados que lo justifiquen. Es la bendita herencia que nos ha dejado el Gran Maestro de la humanidad.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Las Últimas Fotografías del Maestro


Durante los últimos días, varios importantes fotógrafos han venido a tomar fotografías de Maharshi. Él obedece las peticiones de los especialistas y toma las diversas posturas que le piden adoptar, siempre con su sonrisa amable, amistosa e indulgente.

Todos saben que éstos son los últimos meses de estancia de Maharshi con nosotros. Las fotografías son en verdad maravillosas. Su rostro durante estos últimos de vida terrestre, tiene la expresión exquisita de una amorosa y divina benevolencia que resalta más que la sabiduría y el poder que eran tan prominentes en sus anteriores imágenes.

Existen algunas buenas fotografías del Maestro. Quizá la más conocida fue tomada hace unos dieciséis años, muestra su rostro contra el fondo de una cruz luminosa formada por el reflejo de la luz. Otra, le muestra en una postura yógica clásica, sentado con las piernas cruzadas sobre una plataforma cubierta con piel de tigre.

Contemplándolo vemos un cierta gravedad en el rostro del Santo, quien ha dejado detrás de él hace tanto tiempo todas las debilidades, imperfecciones y miserias que reinan entre nosotros. Muestra a alguien que ha trascendido para siempre toda ignorancia, y que ahora vive la más elevada realidad, en la que no pueden existir ni dudas ni temores.

Se percibe también en su rostro esa cualidad tan rara en nuestros hermanos los hombres. La comprensión infinita. Es difícil de explicar, pero cuando uno está en presencia del Santo tiene la certeza de que todo nuestro ser yace abierto y desnudo ante él, y que puede mirar hasta sus mismas profundidades. En su presencia no puede existir ningún secreto, ni se tiene el más ligero temor a la crítica. 

La misión de Maharshi está aproximándose a su fin. Las enseñanzas orales han sido transmitidas y publicadas.

Las fotografías de Maharshi son ahora conocidas en todo el mundo. Pero, ¿cuanta gente conoce la luz que trajo desde el reino de la gloria absoluta, la tierra  del más elevado espíritu, y de los espinosos senderos, tan estrechos y difíciles para la mayoría de nosotros? ¿Porqué somos tan ciegos? ¿ Porqué somos incapaces de ver esta paz y esta gloria, sabiduría y amor, expresados tan claramente incluso en los rasgos físicos de alguien que mora en esa tierra ya para siempre?.

Cuanto más resplandeciente debe ser ahí es luz, no velada por los vehículos de la materia, donde el Sol nunca se pone, con cuyos luminosos rayos sueña todo ser en las mas internas profundidades de su corazón...

domingo, 21 de noviembre de 2010

Reflexiones

 La luz invisible, aunque eficaz, emanada por Maharshi lleva consigo un cambio total de nuestras opiniones y apreciaciones de todos los valores de la vida mundana.

Recuerdo haber preguntado a mucha gente cuál consideraba el propósito principal de sus vidas. Sus respuestas venían siendo las siguientes: Servir a la nación, ayudar al progreso de la humanidad, contribuir al desarrollo cultural, inculcar principios morales a los hijos...y otras similares carentes de sentido y sinceridad, hubiese preferido algo más simple y franco, como: Gozar de la vida mientras me quede tiempo.

Ahora comprendo que un ser que no sabe quien es no puedo tener ningún juicio correcto, ni idea alguna de las cosas que trascienden su personalidad. Hasta que lo seres humanos no alcanzan la conciencia de sí mismos son arrastrados por el movimiento automático de lo que llaman vida, que apunta a metas y perspectivas bien cortas.
El político que trabaja, según cree él, para la prosperidad de su nación, nunca reflexionará sobre la cuestión de si ese estado o nación particular es necesaria para el bienestar del Universo en su conjunto, ni cae en la cuenta de que todo lo que hay en el planeta ha sido creado a través de las edades por seres pensantes y como tal se convertirá en polvo sin dejar tras de sí el menor rastro.

Todas las variedades de la actividad humana tienen su origen en la personalidad o ego. Sabemos que tanto el actor como la acción son ilusorios y que no tienen existencia real salvo en los años de efímera vida en su ilusorio cuerpo físico. Si captamos este hecho vemos toda la irrealidad de nuestras acciones y sus consecuencias sobre el plano físico que son la base de nuestras personalidades.
Quien abandona su personalidad por lo Real deja de ser esclavo de sus ilusiones y ya no cree en su utilidad, igual que no puede admitir que su sombra exista independientemente de su cuerpo.

Vanitas Vanitatum et Omnia Vanita...

Cuando descubrí las enseñanzas de Maharshi, me impresionó su semejanza con las de Thomas Kempis. Ahora, en presencia de la Luz en forma visible comprendo más claramente la unidad básica de todos los instructores espirituales de la humanidad. Son los hombres ordinarios quienes han enterrado en la tumba de los dogmas y de los mandamientos transitorios la verdad viva de sus enseñanzas.
La creencia en la superioridad de alguna religión no existe para quien se sienta a los pies de un verdadero Maestro de Sabiduría. Maharshi también habla de la Verdad Ultima, pero ésta trasciende todos los credos y solo puede ser alcanzada por unos pocos.

sábado, 20 de noviembre de 2010

La Técnica del Vichara

 Las cosas más simples son también a veces las más difíciles de conseguir. Cuando tratamos de dar el portazo a todos los caprichos y fantasías de nuestra inquieta mente, y de concentrarnos en el motivo elegido para un propósito definido, la mente se resiste desesperadamente al control.
Hallad quien es el creador de los pensamientos, nos decía el Gran Rishi, porque esta es la verdadera realización.
Comencé a trabajar con el Vichara durante años antes de conocer a Maharshi, y el método de acuerdo a sus enseñanzas es como sigue:

Sumergirse en meditación, haciendo una impresión clara en la mente exterior de que el Yo real no puede ser nada transitorio como el cuerpo, las emociones o la mente. Cuando este hecho esta firmemente establecido en la conciencia sin duda alguna, tratar de llenar todo momento con la pregunta "¿Quien soy yo?". Cuando cualquier otro pensamiento entra en la mente, se le aplasta con el Vichara. Cuanto más determinda sea la perseverancia mejor será el resultado. Conforme se sustituye cada pensamiento que se aproxima por el mágico Vichara los periodos de calma absoluta devienen cada vez más largos.

Donde quiera que estuviese, el Vichara estaba conmigo: caminando por la calle, sentado en el autobús o el tren y siempre que mi mente no estuviera ocupada en alguna actividad necesaria. Aprendí a llenar todo momento con el Vichara, excepto los de habla o de ocupación mental obligada, con el tiempo la mente había aprendido a recordar el Vichara de modo automático. Entonces los resultados fueron la paz de la mente, y el poder de usarla a voluntad como una fuerza aparte del yo individual.

El hombre corriente cree, en su ignorancia, que su cuerpo, emociones y mente, constituyen él mismo. El discípulo entrenado por un maestro supera esta falsedad y éste es el punto de inflexión en su desarrollo espiritual, siendo un "si ne qua non" para su progreso en el Sendero.

El aspecto espiritual del Vichara también es claro. Al usarlo estáis buscando vuestra herencia legítima, apuntando directamente a la fuente de la vida.

Maharshi revela, y el discípulo realiza que la vida eterna no es otra cosa que la conciencia ininterrumpida. Alcanzar este estado significa alcanzar la inmortalidad del espíritu, de la realidad. Tal es la meta y el objetivo último. No hay otra cosa. Meditad acerca de esto, y la verdad se volverá clara incluso para la mente exterior.

Tal es el cielo prometido al justo y al santo, como nos dijo Cristo. Para ellos ya no existe la muerte. ¡Cuan claras resultaban ahora las palabras de este otro gran instructor de la humanidad!.

Cuando nuestra conciencia alcanza el reino supramental, el reino del ser-espíritu eterno es inmutable, la realidad inmutable, entonces la muerte es simplemente transcendida y ya no existe nunca más. Ahora puedo comprender la verdad de las afirmaciones del Gran Rishi cuando niega la reencarnación. Desde este punto de vista tanto la muerte como la reencarnación son solo ilusiones y no afectan al Ser real, igual que nuestro cuerpo no es afectado por un cambio de traje.

Nota aclaratoria

Se ha expuesto el método siendo fiel a la traducción realizada en el presente libro, si bien, a lo largo de los años se han levantado voces acerca del error al traducir la palabra del Tamil "inquirir", ya que también significa autoatención, (atención a la sensación de Ser, de presencia). El motivo es que muchos buscadores han encontrado que tras establecerse en la idea, no soy el cuerpo, tampoco la mente, al ser éstos objetivados no cabe posibilidad, ni tiene sentido volver a la esfera de la mente para formularse pregunta alguna.
Que cada cual, de acuerdo a su propia experiencia, vea qué modo es más conveniente.

jueves, 18 de noviembre de 2010

El Sendero Directo

 A diferencia de la mayoría de los yoguis y muchos santos del día presente, el Gran Rishi no recomienda las prácticas yóquicas como condición para la más elevada consecución espiritual, para este objetivo rechaza posturas, ejercicios de respiración y demás.
Algunos de mis amigos y yo mismo hemos practicado muchas clases de ejercicios "espirituales" cuyos beneficios solo permanecieron mientras continuábamos ejecutándolos regularmente y aun así no pudios obtener una paz de mente verdadera y permanente. Paul Sedir, se preguntaba a sí mismo ¿Y que aprendí de valor eterno en todos los años que empleé en el estudio de la llamada Ciencia Secreta?...
El Maestro dice lo mismo y mucho más. Afirma que el control de la mente conseguido por cualquier medio que no sea el Vichara será solo temporal. Dice el Sabio "lo que no es natural no puede ser permanente, y lo que no es permanente no es digno de que luches por ello", la vida es demasiado corta para gastarla.

Este sendero directo, la vía del Maharshi, es posible y adecuada para cualquiera lo suficientemente maduro para entrar en él. Puede ser seguido sin que los demás sepan que estás ocupado en una profunda e intensa búsqueda.

Asímismo, el Atma Vichara no es cuestión de leer innumerables libros, usualmente escritos por hombres que ellos mismos nunca practicaron lo que sugieren a sus seguidores, por ello es tan pequeño el número de aspirantes capaces de conseguir algo digno de mención, aparte del inútil atiborrado de la mente con pensamientos y teorías que se toman prestados de otros.
La multiplicidad de teorías con sus incontables libros, las numerosas sectas y religiones con su inevitable hostilidad entre sí muestran que en ellas puede encontrarse muy poca verdad.
Pero el Sendero Directo nos da inmediatamente una clara visión del objetivo último y único. El proceso de adquirir las virtudes se invierte, no necesitamos buscarlas, pues llegan de acuerdo a la medida de nuestro avance a lo largo del sendero. No puedo evitar recordar las palabras de Cristo: "Buscas primero el reino de los cielos y su rectitud y todas las demás cosas se os darán por añadidura". Solo el Sendero Directo nos dice desde el principio a donde vamos y porqué.

En este sendero las cosas son diferentes. Si ya no necesito ningún libro es porque la fuente misma de iniciación está aquí, ante mis ojos. Vuelvo a recordara las palabras de Jesucristo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; ningún hombre llegará al Padre sino por mí". En presencia del Maharshi esta verdad mística se vuelve clara y real. Pues aquí, a los pies de Bhagavan, veo, como otros los han hecho antes que yo, que El es el sendero.

El Sendero Directo es también un cumplimiento del testamento espiritual de Buddha: No puedes destruir tu ilusión a base de crear otra en su lugar. El Maestro del Sendero Directo, sentado ahora en su lecho ante mí, es el más grande destructor de todas las ilusiones.

Cuando caemos en la cuenta de que existe un sendero infalible hacia la meta final, este conocimiento es abrumador, es el agua que sacia la sed humana. Quienes buscan encuentran, pero la búsqueda debe ser de lo más elevada. La virtud cardinal de la discriminación juega un papel principalísimo en tal búsqueda, y cuando el Sendero Directo se vuelve visible, todos los demás desaparecen como si nunca se los hubiera buscado.

En lo más profundo de nuestros corazones yace una fuente, de la que tan a menudo habló el Maestro. Puede compararse al centro de un círculo, a partir del cual podemos ver en todas direcciones. Ahora comprendo también porque el Sendero del Maharshi es también llamado el Sendero del Silencio Interior, ¿a quien podría hablarle el único viviente?.

Id directamente a la fuente de toda verdad en vuestro centro espiritual de silencio en vuestro corazón, aceptadlo, y el Sendero Directo se abrirá ante vuestros pies, sin necesidad alguna de buscarlo en otra parte.
Puede ser comparado a un poderoso río fluyendo tranquila y majestuosamente hacia el Océano. El Sendero Directo no gasta tiempo en fluir por vías menores, todos los esfuerzos se concentran en la sola idea de entrar en la gran corriente que fluye hacia el Océano.

De tiempo en tiempo, un Maestro bota su navío en el gran río y ve quien ha acabado de viajar a lo largo de arroyos pequeños y está aguardando el último viaje. De entre ello selecciona aquellos que están a punto y su barco desaparece entre las olas de la Eternidad.