Ahora habéis acabado este libro.
Algunos lo colocarán en la estantería; otros meditarán sobre él, pensando en el desconocido discípulo y su Maestro amado.
Una antigua tradición oculta dice que todo lo concerniente a cuestiones espirituales es mejor leerlo siete veces, y solo a la séptima lectura entrará el estudiante en el dominio revelado.
El método ha demostrado ser correcto y práctico.
Si le concedéis el tiempo y la paciencia necesarios, el silencio, a través del Vichara dentendrá vuestra incansable mente, y lo Real se manifestará. No tratéis de acelerar el proceso.
Este libro fue escrito para vosotros, no para el vosotros externo sino para el vosotros real, pues vosotros y yo somos Uno.
A menudo surgen preguntas a las que podemos anticiparnos.
¿Es el Sendero mostrado por unos de los últimos Grandes Rishis apropiado para nosotros?.
Si al leer o escuchar las enseñanzas y las vidas de los genios espirituales vuestro corazón se derrite y sentís que una corriente invisible os atrae hacia ella, sabed que es una llamada. Cuando en tales momentos todo en vosotros se funde en un poderoso deseo de seguir sus pasos, conforme a este Maestro todavía desconocido pero ya amado, de hecho él os está llamando. Es el único modo en que puede llamaros: desde dentro de vuestro Ser. Si véis, como en la brillantez del relámpago, toda la irrealidad del mundo visible, incluyendo vuestra forma temporal, preparaos entonces para el Gran Viaje. Olvidad entonces el pasado y el futuro, solo el presente eterno, inmutable y glorioso tiene que importaros de ahora en adelante.
Si no surge en vosotros un irresistible deseo, entonces vuestro momento no ha llegado todavía.
No quiero ocultar las dificultades que con seguridad se encontrarán en el Sendero. Deberíais saber por tanto que crear el mal en pensamiento, acción o sentimiento, una vez en el Sendero, os conducirá a no pocos peligros.
La purificación del propio corazón es la cualidad que se desarrolla en el discípulo cuando realmente se empeña en el Vichara. El método mismo crea estas virtudes.
Hay más santos a nuestro alrededor en el momento presente de lo que mucha gente supone. Y no todos muestran signos externos; de hecho suelen tener el aspecto de hombres corrientes y sus modos de vida no difieren mucho aparentemente de los otros hombres, solo un contacto íntimo y si él decide revelarse, dará cuenta de su santidad.
Un sabio Yogui dijo una vez: Si una flor tiene miel la abeja la encontrará. No es la flor quien busca a la abeja.
Igual sucederá con vuestra entrada en el Sendero y en el discipulado de un Maestro. Sri Ramana dijo a sus discípulos íntimos:
"No hay para vosotros otra alternativa que aceptar el mundo como irreal, si es que estáis buscando la Verdad. Y ello por la simple razón de que, a no ser que abandonéis la idea de que el mundo es real, vuestra mente siempre irá detrás de él. Si creéis que la apariencia es real, nunca conoceréis a lo Real en sí, aunque solo lo Real exista".
Esta afirmación anterior es de gran importancia para el buscador. ¿Como puede un discípulo realizar tal condición? . Viene gradual, aunque irresistiblemente, conforme vuestro Vichara procede.
Llegará un momento en que os sentiréis prácticamente como separados de vuestra forma física visible. Al caminar, al hablar y al ejecutar diferentes actividades comenzaréis a sentir que estáis más allá y por encima de la forma que actúa. Es un maravilloso sentimiento de libertad. No existen dudas o temores. Estos momentos son raros al comienzo, es cierto, pero en el curso del progreso llegan cada vez más frecuentemente. Son los primeros rayos de Luz de vuestro verdadero Ser.
Si miráis bien, por todas partes econtramos postes guía en el Sendero. Al darlo todo lo encontramos todo. La paradoja se realiza. La Verdad mística queda probada.
Si somos infelices es por nuestro propio error. No creamos que hay circunstancias o condiciones responsables de las tinieblas de nuestro interior. Es la mente-ego quien engendra esta mentira. Pues no hay limitaciones que conciernan al vosotros real.
Es difícil al principio realizar nuestra separación de la forma visible en el estado de sueño. Pues durante innumerables edades de existencia separadas hemos adquirido el hábito de sumergir nuestra conciencia en la oscuridad cuando nos dormimos. Pero conforme el Vichara prosigue iluminará incluso este bastión de oscuridad a su debido tiempo.
Cuando os zambullis en el mar, os quitáis la ropa. Así tenéis que poner a un lado vuestro yo exterior cuando os zambullís en el Ser durante el Samadhi. Los pensamientos y las emociones tienen que separarse antes de que pueda experimentarse, y entonces todo cae por su propio peso. Como dice Ramana:
"Conociendo el Ser por medio del Vichara hallaréis que el Maestro está dentro de vosotros".
Ahora puede resultar claro porqué los discípulos del Maestro son siempre conscientes de Su presencia. Todo devoto lo hallará en su propio corazón, incluso aunque nunca lo haya visto. Esta presencia invisible es tan potente como su presencia física.
Hay un poder y una inspiración extraños en las fotografías del Maharshi que equivalen casi a haber estado en su presencia, sólo por eso permitió que se las hicieran.
QUE LA GRACIA DEL GRAN SER A QUIEN ESTE LIBRO ES DEDICADO, ILUMINE TODOS VUESTROS ESFUERZOS.


















